La evolución de los plotters
Hoy llegaron los reyes magos aqui al trabajo y nos han traido un plotter, trazador, graficador o como deseen llamarlo, para imprimir mapas, realmente un equipo imprescindible cuando trabajas con sistemas geográficos y que se ha transformado mucho.

Este nuevo juguetito muy bien se podría considerar una impresora de inyección de tinta “superdotada”, con 6 cartuchos de tinta (negro, amarillo, cyan, magenta, cyan claro y magenta claro), igual número de cabezales, un disco duro de 50 gigas, tarjeta de red y la capacidad de imprimir hasta un ancho de 42 pulgadas (claro que hay los modelos de 60 pulgadas).
Por supuesto estos son los sucesores de los graficadores de inyección de tinta de los 90s, modelos más sencillos que se basan igual que los de ahora en el mismo concepto que las impresoras de 25 dólares que te regalan si compras una PC.

Claro que antes de que se posicionara la inyección de tinta como la tecnología predominante en materia de impresión exisiteron otras soluciones que en mayor o menor medida ofrecían otras maneras de imprimir. Graficadores termales, de Sublimación en seco y electrostáticos fueron algunos de los contendientes que pelearon por un lugar dentro del bastante lucrativo mercado de las impresiones, de los cuales creo que el que pudo haber salido más avante fueron los electrostáticos.
Usando el mismo principio que una impresora laser, los graficadores electrostáticos podían imprimir “rápidamente” (con respecto a esos tiempos por supuesto) pues no tenían partes movibles como los de inyección de tinta, usaban consumibles más baratos (las tintas se vendían en garrafones no en cartuchos) y la calidad era buena en esos tiempos.
¿Cuales fueron sus defectos?. Pues en mi opinión uno era el precio ya que oscilaban alrededor de los $60,000 dólares y otro era que no funcionaban correctamente en ambientes secos. Tal era el caso con el que teníamos pues para que funcionara correctamente debíamos de imprimir en la noche o usando un humidificador para el ambiente.

Todos estos modelos finalmente hicieron obsoletos los verdaderos “trazadores”, utilizando sistemas de plumillas que permitían dibujar “hasta con 8 colores distintos” o si lo deseabas con tinta china de distintos grosores. Había los que usaban un rodillo para mover la hoja de papel y los que trabajaban sobre una mesa donde se fijaba la hoja, se calibraban los extremos y se procedía a trazar el mapa. Por supuesto los mapas que se generaban eran más sencillos, normalmente solo marcando líneas pues el colorear áreas específicas además de ser alentar en mucho la graficación, podías acabarte un juego de plumillas en un solo mapa.
Les dejo un video del funcionamiento de un graficador de plumillas, que aunque no muestra el trazado de un plano, da una idea mucho mejor que una imágen de la manera en que trabajaban. (El primer plano a la bandeja llena de plumillas a medio usar es algo indiscutiblemente típico de esa época).
Finalmente los graficadores de cama plana, o de mesa de trabajo, de los cuales llegué a trabajar con las TA-10 de Wild, un aparatito de 1.5 x 3 metros, que permitía acoplarle plumillas o cuchillas para cortar o grabar con lo que se podía crear los contactos para la edición de mapas. Aunque estos modelos son los más antiguos (vean este modelo de 1956), hoy en día aún son usados en áreas industriales como herramientas de corte de alta precisión.
Como verán es claro que ha pasado mucho entre las impresoras de formato grande que hoy en día se comercializan a las primeras mesas de trazo que se usaban al principio. Habrá que ver en qué forma soprendente estaremos imprimiendo mapas en el futuro, claro si seguimos imprimiendo mapas.

Febrero 14th, 2007 at 1:59
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